Baldur’s Gate 3 asusta por el tamaño, no por la dificultad real de empezar. La costa del prólogo ya contiene el juego entero: conversación, posicionamiento y la sospecha de que guardar la partida es un hábito, no una manía.
Las primeras decisiones
No hace falta memorizar clases. Sí hace falta saber que el grupo se complementa. Un personaje que habla, otro que aguanta y otro que resuelve el mapa alcanzan para las primeras horas. El resto se aprende peleando mal una vez.
- Habla con todo el mundo antes de entrar en combate.
- Usa el entorno: la altura y el fuego importan más que el número grande.
- Descansa cuando la historia te lo pida, no cuando un foro lo ordene.
La mejor build de las primeras diez horas es la que todavía quieres interpretar.
Qué puede esperar
Reespecificar existe. Perderse también, y casi siempre se arregla volviendo al diario. Si el inventario te abruma, vende lo que no sepas nombrar y sigue. Faerûn no se cierra porque hayas ignorado un cofre.


Llevaba el juego comprado desde el lanzamiento y no pasaba del náufrago. Esta es la primera guía que no me manda a una calculadora.
Añadiría una cosa: guardar antes de cada diálogo largo. No por optimización, por el placer de ver la otra respuesta.