Las guías de Elden Ring resolvieron el juego para mucha gente y se lo estropearon a otra tanta. Hay una forma intermedia: elegir un verbo y serle fiel. Golpear despacio. Esquivar hacia dentro. Invocar y rezar. Disparar y desaparecer.
Tres preguntas, no treinta estadísticas
- ¿Qué ataque quiero ver cada treinta segundos?
- ¿Qué fallo estoy dispuesto a repetir?
- ¿Qué atributo puedo ignorar sin sentirme desnudo?
Con eso basta para las primeras decenas de niveles. El arma legendaria puede esperar a que el personaje ya tenga un carácter. Si llegas a la capital copiando una tabla, vas a ganar antes y a recordar menos.
La build buena es la que sabes explicar sin mirar la pantalla de estadísticas.
Reespecificar es barato comparado con el tiempo que pasas dudando. Prueba el verbo una noche. Si no te hace sonreír al tercer jefe, cambia de verbo, no de juego.


Mi verbo fue «aguantar y contraatacar» y me duró todo el juego. Primera vez que no respeco a mitad por aburrimiento.
Ojalá hubiera leído esto antes de seguir una build de sangrado que no entendía. Gané más y me divertí menos.