Silksong no relaja la mano. Hornet se mueve con una prisa que el primer Hollow Knight se guardaba para los mejores jefes, y el mapa responde con caídas, campanas y caminos que parecen cerrados hasta que dejas de mirarlos de frente.
Velocidad con memoria
El combate castiga la impaciencia y premia el ángulo. No es un juego de reflejos vacíos: cada zona enseña una herramienta y luego te examina. Perderse sigue siendo parte del contrato. La diferencia es que ahora el extravío ocurre hacia arriba, entre mecanismos y barrios que suenan antes de verse.
Pharloom no se recorre. Se escala, y cada descenso es una decisión.
La nota
Es exigente sin ser mezquino. Si el primer juego te pareció una caminata hermosa, este es esa caminata en hora punta. Si te gustó perderte, vas a volver a casa tarde.


La comparación con la hora punta es exacta. Llevo tres bancos de juego y todavía no quiero mirar un mapa de internet.
Me está costando más que el primero. No lo digo como queja. Solo confirmo que la reseña avisa bien.
El sonido de las campanas justifica solo el precio. El resto, por suerte, también.